
Estos golpes a las estructuras de los poderosos carteles mexicanos representan un punto favorable al Gobierno, al sistema de seguridad que ahora, con la muerte de Coronel, tiene "un acierto", dijo a Efe el académico Pablo Monsalvo, especialista en Seguridad Pública. Recordó que en diciembre pasado fue abatido, en un operativo por infantes de la Marina, en la central ciudad de Cuernavaca, Arturo Beltrán Leyva, quien fue aliado del cartel de Sinaloa pero se distanció de este en 2008 para convertirse en un rival despiadado. Estos dos carteles, junto con el del Golfo y Los Zetas, son las principales organizaciones criminales responsables de la ola de violencia que azota a México y que desde diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia, se ha cobrado la vida de 25000 personas. Calderón declaró la guerra a los carteles enviando a los principales puntos conflictivos a 45000 soldados y 20000 agentes federales. La muerte de estos dos capos en siete meses representan "un hito en esta guerra, pero es solo la expresión de una estrategia y no el final de una guerra", dijo Monsalvo. "Son batallas, que qué bueno que se ganan, pero no se ha ganado la guerra", afirmó el académico. Advirtió, al igual que el experto Alberto Islas, de Risk Evaluation, que esta muerte puede desatar una violenta reacción del cartel de Sinaloa, como la que hubo tras la caída de Arturo Beltrán Leyva. Días después de la muerte de Beltrán, sicarios mataron a la madre, dos hermanos y una tía de <b>...</b>
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